¿Quiénes somos?

Somos católicos,miembros del Movimiento de Vida Cristiana y, por tanto también participamos de la espiritualidad y del apostolado de la Familia Sodálite. Encontramos en la visita, acompañamiento, catequesis y oración con los enfermos y con aquellos de su entorno, un espacio concreto de apostolado y vivencia del amor.

Se trata de un servicio integral al hermano, en el que se vela por su salud espiritual, psicológica así como por la física, de los enfermos. Se anima e invita al encuentro con el Señor, alentando a la vida sacramental y de oración de la persona que sufre. Al mismo tiempo se canaliza la asistencia social y material para el doliente.

Siloé busca aportar un testimonio evangelizador a todo el entorno del enfermo, tanto a los familiares como a aquellos relacionados con su cuidado (médicos, enfermeras, personal de salud, etc) tratando de ayudarlos a comprender el recto sentido del dolor humano. Se procura ayudar a que el enfermo mire la realidad con los ojos de la fe, y así pueda asumir sus dolencias y sufrimientos como una ocasión de adherirse más intensamente a la cruz reconciliadora del Señor Jesús. 

 
¿Por qué el nombre "Siloé"?

Porque en la Sagrada Escritura (Jn 9, 1-7), en la narración de la curación milagrosa de un ciego de nacimiento se menciona este lugar. En ella el ciego no sólo recupera la salud física sino que también descubre al Señor Jesús y da testimonio de Él ante los demás. El texto dice así: 

“Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: “vete, lávate en la piscina del Siloé ”, (que quiere decir Enviado), él fue, se lavó y volvió ya viendo. Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: “¿no es éste el que se sentaba para mendigar?”. Unos decían: “es él” “no –decían otros- sino que es uno que se le parece”. Pero él decía: “soy yo”. Le dijeron entonces: “¿cómo, pues, se te han abierto los ojos?” El respondió: “ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me untó los ojos y me dijo: “vete a Siloé y lávate. Yo fui, me lavé y vi.”

La piscina de Siloé era un lugar en la ciudad de Jerusalén al que acudían los enfermos para buscar curarse de sus males. Ésta se hallaba a 333 metros al sur del Templo de Salomón; actualmente se llama Ain Sitti Miriam (que significa “Fuente de Nuestra Señora María”). El rey Ezequías (716-687 AC) la mandó construir y sus aguas venían del valle del Cedrón a través de un canal excavado en la roca. De ella se sacaba el agua –símbolo de las bendiciones mesiánicas- durante la fiesta judía de las Tiendas o Tebernáculos.

 

2007 - Siloé es un Servicio del Movimiento de Vida Cristiana (MVC)
E-mail: mvc.siloe@yahoo.es