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Algunos textos escogidos de los discursos del Santo Padre en los que él, dirigiéndose a los enfermos y a las personas que sufren, les confía la preparación, sobre todo del punto de vista espiritual, del Gran Jubileo del Año 2000, también todas las intenciones de la Iglesia Universal, en relación a la oración y al ofrecimiento del sufrimiento de los enfermos.
1. El Santo Padre desde el inicio de su pontificado ha querido apoyar su ministerio papal sobre la oración y sobre el ofrecimiento del sufrimiento de los enfermos: "....Queridos hermanos y hermanas quisiera confiarme a sus oraciones...No obstante su vuestra condición física son muy poderosos, así como es poderoso
Jesucristo crucificado... Vuestro poder está en vuestra semejanza a El mismo. Buscad utilizar está potencia para el bien de la Iglesia, de vuestros prójimos, de vuestras familias, de vuestras patrias y de toda la humanidad. Y también para el bien del Ministerio del Papa que es, en otro sentido, también muy débil" (Cf. Juan Pablo II, El saludo a los enfermos, a los Agentes sanitarios, en ocasión de la primera vista del Santo Padre al Policlinico "Gemelli", 18 octubre 1978, en OssRom, 19 octubre 1978, pp. 1-2).
"....A los más débiles, a los pobres, a los enfermos, a los afligidos, es a estos especialmente que, en el primer instante del ministerio pastoral queremos abrir nuestro corazón. No son ustedes hermanos y hermanas, quienes con vuestro sufrimiento comparten la pasión del mismo Redentor y en algún modo la completan ? El indigno Sucesor de Pedro que se propone escrutar la insondable riqueza de Cristo tiene la más grande necesidad de vuestra ayuda, de vuestra oración, de vuestro sacrificio, y por esto humildemente os lo pide". (Cf. Juan Pablo II, El discurso del Papa a los hombres del mundo entero durante la primera audiencia concedida por el Santo Padre Juan Pablo II, 18 octubre 1978, en OssRom, 19 octubre 1978, p. 1).
"Deseo hoy dirigirme en modo particular a todos los enfermos, expresándoles a ellos, yo, enfermo como ellos, una palabra de aliento y esperanza. Cuando, al día siguiente de mi elección a la Cátedra de Pedro vine para una visita al Policlínico "Gemelli", dije que quería "apoyar mi ministerio papal sobre todo en aquellos que
sufren".... Reafirmo ahora la misma convicción de entonces....Invito a todos los enfermos a unirse conmigo en el ofrecimiento de sus padecimientos a Cristo por el bien de la Iglesia y de la humanidad". (Cf. Juan Pablo II, Meditación mariana del Papa "Gemelli" - Roma, 24 de mayo 1981, en Insegnamenti IV/1, p. 1211).
2. "Queridos amigos, ya veis cuán importantes sois. Así como sufrís en unión con Cristo estad unidos a El en oración. Recordad a Job: después de haber soportado un sufrimiento y una aflicción terribles, oró por sus amigos y "el Señor escuchó la oración de Job" (Gb 42, 9). También vosotros
podéis orar de forma muy eficaz por vuestros compañeros, hombres y mujeres, por la Iglesia y por el mundo. (Cf. Juan Pablo II, Homilía durante la celebración de la Palabra con los enfermos en la Iglesia de"San José en Baroko", 18 de enero 1995, en Insegnamenti XVIII/1, p. 191, n. 3).
3. "Queridísimos enfermos y vosotros, familiares y agentes sanitarios, que compartís este difícil camino: sentíos protagonistas de una renovación evangélica en el itinerario espiritual hacia el Gran Jubileo del 2000... Queridísimos hermanos y hermanas que estáis en la prueba, ofreced generosamente vuestro dolor en comunión con Cristo sufriente y con María, su dulcísima Madre. "A vosotros todos que sufrís os pedimos que nos ayudéis. Precisamente a vosotros, que sois débiles, os pedimos que seáis una fuente de fuerza para la Iglesia y para la humanidad. Que vuestro
sufrimiento, unido a la Cruz de Cristo, resulte vencedor en el terrible combate entre las fuerzas del bien y del mal, cuyo espectáculo nos ofrece nuestro mundo contemporáneo" (Salvifici doloris, 31)". (Cf. Juan Pablo II, Mensaje del Santo Padre con motivo de la Cuarta Jornada Mundial del Enfermo, 11 Febrero 1996, en Dolentium Hominum, n. 30/ 1995, p. 4, n.5).
4. "La próxima Jornada Mundial del Enfermo se celebrará el 11 de febrero de 1997 en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en la noble Nación portuguesa....La Jornada se coloca en el primer año del "triduo" preparatorio del Grande Jubileo del año 2,000: un año completamente dedicado a la reflexión sobre Cristo....Amados enfermos, sabed encontrar en el amor "el sentido salvífico de su dolor y las respuestas válidas a
todos vuestros interrogantes" (Carta Ap. Salvifici doloris, n. 31).
Vuestra misión es de altísimo valor tanto para la Iglesia como para la sociedad. Vosotros que lleváis el peso del sufrimiento estáis en los primeros puestos que corresponden a los que ama el Señor".(Cf. Juan Pablo II, Mensaje del Santo Padre con motivo de la V Jornada Mundial del Enfermo, 11 febrero 1997, nn. 1-4, en Dolentium Hominum, n. 33/1996, pp. 4-5).
5. "La celebración oficial tiene lugar hoy en el santuario de Nuestra Señora de Fátima, por el que siento particular cariño, y que es bastante significativo en la fase actual de preparación para el jubileo del año 2000. El mensaje de la Virgen en Fátima - como también en Lourdes, es un llamamiento a la conversión y a la penitencia, sin las cuales no puede existir un auténtico jubileo. También la enfermedad constituye para la persona humana un llamamiento a la conversión, a ponerse totalmente en manos de Cristo, única fuente de salvación para todo hombre y para todo el hombre. A ello nos invita el tema del Congreso organizado por la Obra
romana de peregrinaciones, que se hace eco de la invitación universal del primer año de preparación para el jubileo... Todos los años la Obra romana de peregrinaciones propone un gesto profético de paz: este año se ha organizado una peregrinación a Hebrón, a la tumba de los patriarcas, lugar santo para las tres grandes religiones monoteistas, como deseo de paz en la Tierra santa. Pido a Dios que este gesto, en nombre de Abraham, nuestro padre común, constituya el comienzo de un nuevo florecimiento de peregrinaciones de reconciliación, con vistas al gran jubileo del año 2000. Que Roma y Jesusalén se conviertan en polos de una peregrinación universal de paz, sostenida por la fe en el único Dios bueno y misericordioso. Queridos enfermos, os invito a elevar al Señor fervientes oraciones por esta intención, enriquecidas por la ofrenda de vuestro sufrimiento". (Cf. Juan Pablo II, El discurso al final de la misa en la V Jornada mundial del Enfermo, celebrada en la basílica de San Pedro por el cardenal Ruini, en OssRom, ed. esp., 14 de febrero de 1997, p. 6).
6. "Sí, queridos hermanos, Loreto nos induce a pensar en Nazaret, y Nazaret representa toda casa, toda familia cristiana. En estas familias, vosotros los enfermos tenéis una misión insustituible: ser, con la oración y con el testimonio, fuente inagotable de paz y unidad. Lo digo también refiriéndome a la nación italiana y sobre todo a la gran familia de la Iglesia. A vuestras oraciones encomiendo en particular la causa de la unidad de los cristianos: implorad con insistencia, mediante la intercesión de la Virgen, la unidad plena de los cristianos en la fe y en la caridad".(Cf. Juan Pablo II, El discurso del Santo Padre a un grupo de enfermos en el Santuario mariano de Loreto, 10 dec. 1994, en Dolentium Hominum, n. 29/1995, p. 18.)
7."...Dirijo mi cariñosa bienvenida sobre todo a vosotros, queridos enfermos, que habéis afrontado las molestias del viaje para venir a Roma, ante la tumba del apóstol Pedro...Ofreced vuestro sufrimiento para ser protagonistas en el camino hacia el gran Jubileo de año Dos
mil" (Cf. Juan Pablo II, El discurso a los participantes a la peregrinación organizada por la Obra Federativa de Transporte de Enfermos a Lourdes, 23 de marzo 1996, en Dolentium Hominum, n. 32/1996, p. 16.)
8. "Me dirijo ahora a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas enfermos. Con vuestro dolor sois configurados a aquel "Siervo del Señor" que, según las palabras de Isaías "tornó sobre sí nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores"(Is 53, 4; cfr. Mt 8, 12; Col 1, 24)....En este año milenario del martirio de san Adalberto, que es también el primero de la preparación para el Gran Jubileo del año 2000, y está consagrado a Cristo, único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre, os encomiendo mis intenciones por la Iglesia universal y por la Iglesia que está en vuestra tierra: ofreced vuestros sufrimientos por las necesidades de la nueva evangelización; por la Iglesia misionera, en la que el Señor, sigue suscitando también hoy sus mártires, como aconteció con san Adalberto; por los que se han alejado de la fe, y por los que la han perdido. Os pido, además, que oréis por la obra que la Iglesia realiza en este país: por vuestros obispos y sacerdotes; por el aumento de las vocaciones sacerdotales e religiosas; y por la causa del
ecumenismo... Pongo todas estas esperanzas en vuestras manos y en vuestro corazón, amadímos hermanos y hermanas que sufrís". (Cf. Juan Pablo II, El discurso del Santo Padre a los Enfermos y Religiosos, en la Basilica del Monasterio de Brevnov en Praga, 26 de abril de 1997, en Dolentium Hominum, n. 35/1997, pp.15-16.).
9. "A vosotros, queridos enfermos....dirijo palabras de cordial saludo. Cada día trato de estar cercano a vuestros
sufrimientos......Gracias a vosotros, gracias a vuestra comunión con Cristo crucificado, la Iglesia posee riquezas inestimables en su tesoro espiritual. Gracias a vosotros, los demás pueden participar en ellas. Nada enriquece a los otros más que el don gratuito del sufrimiento. Por eso, recordar siempre, especialmente cuando os sintáis abandonados, que la Iglesia, el mundo y nuestra patria tienen gran necesidad de vosotros. Recordad también que el Papa tiene necesidad de vosotros".(Cf. Juan Pablo II, El discurso del Papa durante la visita a la nueva Clinica Cardioquirurgica del Hospital de Cracovia "Juan Pablo II", 9 de junio de 1997, en Dolentium Hominum n. 36/1997, p. 17.)
10. "Amadísimos hermanos y hermanas, vuestra responsable, interpretando la actitud que tomaría hoy el fundador, ha expresado la promesa de colaborar intensamente con la oración y el sacrificio en la preparación del gran Jubileo del año 2000. Gracias por esta contribución, tan útil y
valiosa.... No puede existir auténtica preparación para el jubileo si no se
asume en el itinerario espiritual también la experiencia del sufrimiento, en sus diferentes formas". (Cf. Juan Pablo II, El discurso del Papa a los Miembros del "Centro Voluntarios del Sufrimiento", 6 de septiembre de 1997, en Dolentium Hominum, n. 36/1997, p. 22.).
11. "....En este segundo año de preparación al Jubileo, debemos contemplar e imitar a María "sobre todo como la mujer dócil a la voz del Espíritu, mujer del silencio y de la escucha, mujer de esperanza, que supo acoger como Abraham la voluntad de Dios " esperando contra toda esperanza"(Rm 4, 18)"(Ex. Ap. Tertio millennio adveniente, 48) ... Queridos enfermos, en la Comunidad eclesial se os reserva un puesto especial. La condición de sufrimiento en la que vivís y el anhelo de recuperar la salud os hacen particularmente sensibles al valor de la esperanza. Confío a la
intercesión de María vuestra aspiración al bienestar del cuerpo y del espíritu y os exhorto a iluminarla y a elevarla con la virtud teologal de la esperanza, don de Cristo". (Cf. Juan Pablo II, Mensaje del Santo Padre con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, 11 de febrero de 1998, n. 4;7., en Dolentium Hominum, n. 36/1997, pp. 5-6.)
12. " El próximo miércoles, 11 de febrero, se celebra la sexta Jornada mundial del Enfermo...Este año se realizará en Loreto, en la Santa Casa, celebérrima imagen del misterio de la Encarnación, sede muy adecuada en este segundo año de preparación inmediata para el Gran Jubileo, dedicado al Espiritu Santo....Todo hombre está llamado a sufrir; todo hombre, imitando a Maria, puede cooperar en el sufrimiento de Cristo y, por tanto, en su redención". (Cf. Juan Pablo II, Angelus - Meditación mariana del Santo Padre el domingo 8 de febrero de 1998, en OssRom, ed. esp., 13 de febrero 1998).
13. "... Hoy, 11 de febrero...celebramos la Jornada mundial del enfermo, que ha llegado ya a su sexta edición. De modo particular, mi palabra se dirige con afecto intenso a los enfermos. Queridos enfermos hoy es vuestra Jornada. Pienso en vosotros , reunidos junto a la Santa Casa; en vosotros, presentes en esta sala, así como en todos los enfermos que se han dado cita a los pies de la Inmaculada en la gruta de Lourdes o en otros santuarios marianos del mundo entero... A vosotros está reservado un puesto especial en la comunidad eclesial....Encomiendo a la intercesión de María vuestras aspiraciones a la curación y os exhorto que las iluminéis y las elevéis siempre con virtud teologal de la esperanza, don de Cristo....Saldo ahora con afecto a los peregrinos polacos, de modo particulares a los enfermos y invito a todos los enfermos a unirse en el ofrecimiento de sus oraciones y padecimientos a Cristo por el bien de la Nación, de la Iglesia, de Papa y de toda la humanidad". (Cf. Juan Pablo II, Audiencia general del miércoles 11 de febrero de 1998 "Saludo a los peregrinos polacos", en Traccia 1998, 152/II.)
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